domingo, 13 de mayo de 2012

Alone

Al final de la historia solo quedaremos dos.
Segundo a segundo, el final se acerca, y aún hay mucha gente.
No les cojas cariño, porque cuando se vayan, dolerá el doble.

Al final de esta historia solo quedaremos mi sombra y yo.

jueves, 10 de mayo de 2012

El tiempo pasa, y no espera a nadie

No esperéis a que sea demasiado tarde.
Si queréis decir algo, decirlo.
Si queréis hacer algo, hacerlo.

La vida es demasiado corta como para esperar un momento que te venga bien. A veces, no hay segundas oportunidades, a veces, o lo decimos ahora, o lo callamos para siempre. Y callar para siempre es callar durante mucho tiempo.
No esperes a perder lo que tenéis para daros cuenta de lo importante que es, cuidarlo cada día, como si fuese un tesoro, porque lo es.
Y maldita sea, disfrutar la vida, vivir cada segundo, porque no van a volver, y nunca sabes cuando se te pueden acabar.

domingo, 6 de mayo de 2012

La humanización de Bocinas

Me he dado cuenta de que con cada entrada, a las que yo llamo sinceras, porque me cuesta un poco escribirlas, que no se muy bien como darlas forma porque las tengo muy interiorizadas, y es difícil sacarlas, con cada una de esas entradas que publico, mi coraza pesa un poquito menos. Si, ya sabéis, mi coraza, esa que me monté en su día para que todo me rebotase y nada me hiciese daño. Pues entrada a entrada, se va debilitando, va pesando menos, va quedando menos de ella.

Y no se si me da igual porque me he dado cuenta de que pesa y estorba, más de lo que ayuda o porque en el fondo quiero que alguien vea más allá que un montón de hojalata. Me da igual, y no se si eso significa que soy un poco más fuerte o un poco más débil.

sábado, 5 de mayo de 2012

A veces, somos ciegos que ven

A veces no nos damos cuenta de lo grandes que son las personas que nos rodean. No lo hacemos a posta, pero a veces, simplemente, las subestimamos. No nos damos cuenta de que aquellas personas que nos rodean,  nos van a hacer sonreír cuando más lo necesitemos.

Por esos son tan grandes, porque no hace falta que te llamen la atención para que tu sepas que estén ahí, cuando tu los necesites, aparecerán para sacarte del agujero, cuando menos te lo esperes, sin que tu les llames.

Gracias por ser tan grande.

jueves, 3 de mayo de 2012

Yo confieso, parte II

¿Recordáis aquel  cuaderno donde discurría sobre temas filosóficos de mi vida, y sin seguir ningún patrón periódico en particular?
Hablé sobre el en una entrada, pero nunca llegué a decir lo que escribí en ese cuaderno. 
Supongo que, porque aunque desde el principio me plantee siempre decir la verdad en el blog, eso no significaba que no pudiera ocultarla, y creo que lo hice porque en el fondo no me gustaba sentirme así. 

En fin, lo que escribí aquel día de depresión máxima e amor propio mínimo era que, me gustaría sentir que para una persona, solo para una persona, soy imprescindible en su vida. Sí, si lo piensas es un poco egocéntrico, pero todos necesitamos sentirnos necesitados de vez en cuando. No se vosotros, pero yo, cuando un amigo me dice, te necesito por qué..., me dejo el alma en ayudarlo, y no me cuesta nada, me siento bien haciéndolo, de hecho a veces pienso que vivo para los demás. Y aquel día que escribí aquello, lo que sentía era que el resto del mundo vivía perfectamente sin mi. 

De vez en cuando sí que pienso que alguien me necesita, que soy esa persona con la que necesitas hablar parar que te saque del agujero, pero otras veces, me doy cuenta de que nadie es imprescindible, de que todo el mundo puede vivir sin mi. Todo el mundo es prescindible, pero hay personas que son necesarias, a lo mejor es una casualidad del destino que sea esa persona y no tu vecino del quinto la que es necesaria, pero me gusta sentir que alguien me necesita, aunque sea de vez en cuando.

Y yo, yo tengo muy claro a quien necesito.